Sistemas de gestión empresarial

¿Cuánto cuesta un sistema de gestión de clínicas?

¡Compártalo!
¿Cuánto cuesta un sistema de gestión de clínicas?

No hay una cifra única, y quien le dé una sin hacerle antes unas cuantas preguntas está adivinando. Cinco cosas fijan el número antes de que ningún comercial abra la boca: cuántas personas necesitan entrar al sistema, cuánto historial hay que mover dentro, con qué servicios externos tiene que conectarse, quién guarda el sistema y durante cuánto tiempo se compromete usted. Todo lo demás es detalle.

El precio que se anuncia es el recurrente, y casi nunca coincide con lo que usted habrá pagado al terminar el primer año, porque entre la firma y el primer paciente real suelen aparecer tres cargos separados: configuración, migración de datos y formación. Cualquiera de ellos puede pesar más que varios meses de suscripción.

Si solo lee esta introducción, haga dos cosas. Escriba sus cinco respuestas en una página, y pida a cada proveedor un total a tres años calculado sobre esa página, con el primer año desglosado aparte. Compare esos totales entre sí, y no los folletos.

¿Qué fija el precio antes de que nadie le pase un presupuesto?

Un proveedor no puede ponerle precio a su clínica con honestidad hasta que conoce esas cinco variables, así que si la primera llamada termina en un número y nadie le ha preguntado nada, ese número es un marcador provisional. Dos clínicas con el mismo número de médicos pueden pagar cantidades muy distintas, porque una arrastra diez años de historias en papel y tres conexiones con laboratorios, y la otra tiene una hoja de cálculo y nada que conectar.

La especialidad pesa más de lo que los dueños esperan. Los proveedores turcos que publican sus variables lo dicen sin rodeos: número de sucursales, volumen mensual de citas, plantilla y personalización por especialidad. En el mercado alemán se describe el mismo patrón, con la cuota mensual subiendo según el número de médicos y los módulos contratados.

Cuántas personas necesitan entrar de verdad

La cuenta no son solo los médicos. Están también quien atiende en recepción, la enfermera, quien lleva la contabilidad y el dueño que revisa informes desde casa el domingo por la noche. Muchos proveedores cobran justamente por ese número, de modo que una clínica que reparte cuentas a todo el mundo por costumbre acaba pagando una costumbre, no una necesidad.

Buena parte del personal solo necesita ver la agenda del día, y eso lo cubre una cuenta de solo lectura o una cuenta compartida, que suele salir más barata. Pregunte si el proveedor ofrece un tipo de licencia reducida antes de asumir que todas cuestan lo mismo, porque esa pregunta rara vez se responde sola en la página de precios.

Cuánto historial se muda con usted

Mover una hoja de cálculo limpia con dos mil pacientes es un trabajo pequeño. Mover quince años de fichas en papel, informes escaneados y un sistema antiguo cuya contraseña nadie recuerda es un proyecto, y se factura como tal. Ese cargo suele estar entre los mayores pagos únicos, y en casi todos los proveedores va separado de la suscripción.

No todo tiene que mudarse. Los pacientes activos de los últimos tres años más los saldos pendientes suelen bastar, y guardar el resto como archivos escaneados que se pueden buscar por el nombre del paciente cuesta mucho menos que meter cada dato en su casilla dentro del programa, que es lo que permite luego filtrar, contar o facturar sobre ellos.

Con qué tiene que hablar el sistema

Cada conexión es una pieza de trabajo distinta: un laboratorio, un equipo de imagen, una pasarela de pago, un proveedor de SMS o WhatsApp, un programa de contabilidad, un portal de aseguradoras. Algunas integraciones vienen incluidas en el plan, otras se construyen una vez y se cobran una vez, y otras arrastran su propia cuota mensual.

Una clínica que añade dos conexiones cuando ya está en marcha paga más que otra que las nombró durante la negociación, porque lo que se negocia antes de firmar entra en el precio acordado, y lo que se pide después se cobra como un encargo nuevo, con su propia tarifa. Por eso la lista se hace ahora.

Quién guarda el sistema, el proveedor o usted

Hay dos formas de tener el programa funcionando. En la nube lo guarda y lo mantiene el proveedor, y ese mantenimiento va dentro de la cuota que usted paga cada mes. En un servidor dentro de su clínica lo guarda usted, así que compra la máquina y compra también a la persona que la cuida y la actualiza.

La diferencia no es solo de precio, sino de forma: la nube reparte el gasto en cuotas mientras que el servidor propio lo concentra al principio y le pasa el riesgo a usted. Las fuentes alemanas son las únicas que separan con claridad esas partidas de servidor, y añaden que la migración también se encarece en ese escenario.

Cuánto tiempo se compromete

La última variable es el plazo, y es la única que usted controla del todo. Un compromiso anual o de tres años casi siempre baja la cuota mensual respecto a la modalidad mes a mes, y a veces se lleva por delante parte del coste de puesta en marcha. Lo que compra a cambio es un gasto fijado durante todo ese tiempo, incluso si el sistema resulta no encajar.

Ese plazo llegará escrito en casi todos los presupuestos que reciba, así que conviene saber desde el principio que ahí hay una palanca de precio y también una puerta que se cierra. Cuánto cuesta volver a abrirla, y qué debería pedir a cambio de firmar largo, es la sección de marcharse.

El número del folleto no es lo que pagará el primer año

La cifra que se anuncia es la recurrente, y es la parte del primer año que menos sorpresas le va a dar. Las sorpresas están en medio, entre la firma y el día en que la recepción funciona sola. Las guías de compra de varios mercados coinciden en pedir que se reserve un porcentaje sobre el precio del software para formación, equipos e integraciones, y una fuente francesa llega a situar el conjunto de estos extras entre el 30 % y el 60 % del presupuesto real a tres años.

Esto no es mala fe del proveedor. La puesta en marcha es trabajo de verdad y alguien lo hace. Solo se convierte en un problema cuando usted comparó dos ofertas por su cuota mensual y resulta que una incluía la puesta en marcha y la otra no. También existe el modelo contrario, con proveedores que no cobran nada por poner la cuenta en marcha, por la formación, por la migración, por conectar el sistema con otros programas ni por el portal del paciente, y que trabajan sin permanencia. Ese modelo existe, así que es legítimo pedirlo.

A dónde va el dinero el primer año
El precio anunciado es solo la primera de seis líneas. Las otras cinco caen entre la firma y su primer mes normal.

Configuración y puesta a punto

Alguien tiene que dar de alta sus servicios, sus médicos, sus horarios, sus salas, el diseño de sus facturas y sus reglas fiscales antes de que el sistema se parezca a su clínica. Si lo hace el proveedor, lo cobra. Si le entrega un manual y lo hace usted, el presupuesto baja y el trabajo se traslada a su equipo, lo cual sigue siendo un gasto, solo que no aparece en ninguna factura.

Aquí la diferencia se nota en marzo, no en enero, así que conviene saber cuál de las dos cosas está comprando. Las dos son legítimas, pero una clínica sin margen administrativo no debería elegir la opción barata por descuido, y una clínica con una persona organizada y algo de tiempo puede ahorrarse una cifra apreciable haciéndolo por su cuenta.

Meter sus registros antiguos

La migración se encarece por dos cosas: el volumen que hay que mover y, sobre todo, lo sucio que esté el origen. Una exportación limpia del sistema anterior sale barata aunque traiga muchos registros, y las fichas manuscritas no, igual que las carpetas escaneadas sin criterio. Pregunte además qué ocurre con los registros que la importación no consigue leer: ¿se descartan en silencio, se marcan para revisión, o se adjuntan como archivo al paciente?

Esa respuesta le dice más sobre el proveedor que media hora de demostración. Un equipo que ha hecho esto muchas veces tiene un procedimiento para los casos raros y se lo cuenta sin ponerse nervioso. Quien improvisa contesta que «eso se ve luego», y luego significa una factura adicional cuando usted ya no puede volver atrás.

La formación, y por qué crece después de firmar

Algunos proveedores forman una vez por una tarifa cerrada. Otros facturan por sesión o por persona, lo que significa que su gasto en formación crece con la plantilla y, sobre todo, con la rotación. Una clínica con mucho movimiento en recepción paga esto una y otra vez, así que la pregunta útil no es cuánto cuesta la formación inicial, sino qué costará formar a la recepcionista que entre el año que viene.

La formación grabada más un manual escrito cuesta menos y funciona mejor para quien llega después, porque puede verla el mismo día que empieza y repetirla cuando se le olvida. Pida ambas cosas, y en el idioma que su equipo lee de verdad.

Tres formas de cobrarle, y qué está midiendo cada una

Casi todos los presupuestos que reciba usarán uno de tres modelos, y no son variantes de lo mismo. Una tarifa plana pone precio a la clínica entera, así que crecer no le cuesta nada en software. El cobro por usuario, en cambio, sigue a su nómina, y el porcentaje sobre lo que usted cobra sigue a sus ingresos, de modo que cada uno se encarece por un motivo distinto y en un momento distinto.

El modelo más barato el primer día casi nunca es el más barato en el tercer año, y por eso la comparación tiene que hacerse sobre el mismo periodo para los tres. Ninguno es una trampa. El error habitual consiste en elegir el que crece más rápido justo por el eje por el que su clínica está a punto de crecer.

Una tarifa plana para toda la clínica

Un precio, entran todos, y la factura no se mueve cuando usted contrata. Es el modelo más fácil de presupuestar y el más fácil de comparar entre proveedores, que ya es bastante. La letra pequeña está en el techo: los planes planos suelen tener un límite de usuarios, de citas al mes o de sedes, y cruzarlo le pasa al siguiente escalón.

Ese techo conviene encontrarlo antes de firmar, y con él la respuesta a qué ocurre el mes en que lo supere, si el salto es automático y si se puede volver atrás en temporada baja. Para una clínica estable que no planea duplicarse, este es el modelo al que le apuntaríamos primero.

Una cuota por cada persona que entra

La factura es su plantilla multiplicada por una tarifa, de modo que empieza siendo pequeña en una consulta individual y crece cada vez que entra alguien. Hasta ahí es previsible, y para una clínica que no piensa contratar resulta cómodo de presupuestar.

La pregunta que de verdad decide el importe es otra: quién cuenta como usuario. En algunos contratos cuenta cada cuenta creada, incluida la de recepción y la del contable; en otros solo se factura a los clínicos y las administrativas son gratuitas. Esa única definición puede multiplicar su factura, y como es la trampa más cara de este modelo, tiene su propio apartado más abajo.

Un porcentaje de lo que usted cobra

En lugar de una cuota fija, el proveedor se queda un porcentaje del dinero que la clínica cobra realmente de pacientes y aseguradoras, normalmente junto con un servicio que le lleva la facturación y persigue los cobros. Se siente seguro, porque un mes flojo le cuesta menos, y para una clínica nueva con ingresos impredecibles eso es una ventaja real.

Deja de serlo en cuanto sus cobros crecen, porque la comisión crece con ellos mientras el trabajo del proveedor se queda donde estaba. Existen además modelos híbridos, con una base por profesional más un porcentaje por el servicio de facturación. Si le ofrecen uno, calcule los dos escenarios: el año malo y el año bueno.

El cobro por usuario sube cada vez que usted contrata

Este es el modelo que peor se juzga, porque el número del primer día parece pequeño y el crecimiento resulta invisible hasta la renovación. Una clínica de dos médicos que incorpora al tercero no ha sumado, en la mayoría de los casos, un 50 % de pacientes, pero sí ha sumado un 50 % a una factura de software que se calcula por médico.

La misma lógica se aplica a los puestos en los que usted no piensa como usuarios: la segunda recepcionista del turno de tarde, la suplente de vacaciones, el fisioterapeuta que viene dos días por semana. Si espera crecer, ponga precio a la clínica que tendrá dentro de dos años y pida ese número por escrito hoy, porque sale mucho más barato negociarlo antes de firmar que en la primera renovación.

A quién considera usuario el contrato

La definición está en el contrato, no en el material comercial, y conviene leerla despacio. Usuario puede significar tres cosas distintas: una cuenta con nombre y contraseña, que se paga aunque esa persona entre una vez al mes; una conexión simultánea, de modo que dos recepcionistas de turnos distintos comparten una y usted paga una sola; o solo el médico que atiende, con recepción y administración fuera de la cuenta. Las tres dan facturas muy distintas para la misma clínica.

La conexión simultánea encaja bien donde hay turnos, y la cuenta con nombre y contraseña es la que más sorpresas da en una clínica con mucha rotación. Hay una prueba rápida que no falla: pida que la definición se incluya en el contrato, no en un correo de un comercial que quizá el año que viene ya no trabaje allí. Si el proveedor no quiere escribirla, ya tiene usted la respuesta, y le ha costado una llamada en lugar de una renovación.

Qué pasa cuando abre la segunda sucursal

Algunos sistemas tratan una sucursal nueva como una cuenta independiente con su propia suscripción, lo que prácticamente duplica la factura. Otros la tratan como una sede dentro de la misma cuenta, y entonces el incremento es mucho menor. La diferencia es de arquitectura, no comercial, así que rara vez se negocia después.

Si abrir una segunda sede está en sus planes, aunque sea a tres años vista, pida ahora el precio de la sede dos y de la sede cuatro. Un proveedor que ya ha crecido con otras clínicas contesta eso en la misma llamada; el que necesita consultarlo todavía no lo tiene resuelto.

Una consulta, un centro mediano o tres sucursales no compran lo mismo

La respuesta honesta a cuánto debería pagar usted depende de cuál de estas tres clínicas es, y la diferencia no es solo de escala. Una consulta individual compra una agenda, una historia clínica y una factura, mientras que un policlínico pequeño está comprando sobre todo coordinación entre personas, y un grupo con varias sedes paga por informes consolidados y por control. Cada una consume una cantidad distinta de tiempo del proveedor, que es lo que en realidad se paga en los cargos únicos.

Los datos de gasto publicados en el mercado español, basados en encuesta y sin tamaño de muestra declarado, reparten las clínicas en tramos de 1 a 3 personas, de 4 a 19 y de 20 a 49, y muestran que el tramo intermedio concentra su gasto más arriba que el pequeño. Coincide con lo que vemos: comprar el equipamiento de un grupo multisede para una consulta de una sala es la forma más común de pagar de más en esta categoría.

Un médico y una recepcionista

Usted necesita citas, historias, facturas y recordatorios. No necesita gestión de siniestros con aseguradoras, stock multisede ni jerarquías de permisos, y pagarlos ahora no le acerca al día en que los necesite. El acierto aquí es un plan estándar con un compromiso corto, porque sus requisitos van a cambiar más que los de una clínica grande.

Si su historial es pequeño, hacer la migración usted mismo es la vía más rápida para que el primer año se mantenga contenido, y de paso llega al primer día conociendo dónde está cada cosa dentro del sistema, que vale más de lo que parece.

Una clínica de cuatro a veinte personas

Aquí la factura deja de ser previsible, porque empiezan a hacer falta cosas que se cobran aparte: roles y permisos, control de consumibles, conexiones con laboratorio o imagen, e informes que le digan al dueño qué produjo el día. Cada una de ellas es una línea más en el presupuesto y ninguna suele venir en el plan base.

Es también el tamaño en el que la resistencia del personal cuesta dinero contante, porque un sistema que la mitad del equipo ignora se factura igual de completo. Presupueste una ronda de formación seria en lugar de una demostración, y designe a alguien de casa como responsable del sistema.

Varias sucursales con un solo dueño

El motor del gasto deja de ser la funcionalidad y pasa a ser la consolidación: una historia de paciente visible en todas las sedes, un informe que las sume, y permisos que impidan que el responsable de una vea los números de otra. Eso ya no se compra en una página de registro.

Espere un proyecto con nombre y un responsable de implantación, y espere también que el proveedor pida una reunión de análisis antes de dar precio. Es buena señal, no una táctica para ganar tiempo. Quien cobra por sede de forma lineal se encarece rápido, y esa forma se negocia mejor antes de la sede dos que después.

Los costes que no aparecen en ningún presupuesto

Casi todos los artículos sobre esta pregunta ponen precio al software y se detienen ahí. Las clínicas con las que trabajamos en Linkysoft se sorprenden con más frecuencia por las otras tres categorías que por la licencia: los equipos y la conexión, las horas de su propio equipo durante el cambio, y los cargos que se facturan por acción en lugar de por mes.

Hay además una cuarta que solo afecta a quien encarga un desarrollo a medida en lugar de contratar un sistema ya hecho: cada año hay que reservar una parte de lo que costó construirlo solo para mantenerlo, y el gráfico recoge el extremo alto de ese rango. Póngalas todas en la misma hoja que la suscripción, porque un sistema barato sobre una red de clínica que se cae dos veces al día no es un sistema barato.

Equipos, y la conexión que realmente tiene

Un sistema en la nube es tan fiable como la línea que entra en la clínica, así que una segunda conexión o un respaldo móvil forman parte del presupuesto real para cualquiera que no pueda dejar de atender. Sale mucho más barato contratarlo antes que descubrirlo un lunes con la sala de espera llena.

En el mismo mes en que se compra el software se compran también las pantallas de recepción, la impresora de tickets o etiquetas, el datáfono, un escáner para el archivo antiguo y las tabletas de las consultas. Ninguna de esas compras aparece en el presupuesto del software, y todas caen a la vez.

Las horas que su equipo dedica al cambio

Durante unas semanas alguien introduce datos dos veces, comprueba que las citas de ayer llegaron bien y responde la misma pregunta a cuatro compañeros. Eso es nómina dedicada al proyecto, aunque no se contabilice como tal en ninguna parte. Muchas clínicas atienden además algo menos durante la primera semana con una recepción nueva, y ese coste no aparece en ningún presupuesto ni en ninguna factura.

Se puede reducir, y de dos maneras baratas: arrancar en el punto más tranquilo del año en lugar del más cargado, y formar al equipo antes de la puesta en marcha en vez de durante. Los primeros treinta días son los que deciden si el equipo adopta el sistema o vuelve al cuaderno.

Lo que se factura por acción

Los recordatorios de cita por SMS o WhatsApp los cobra el operador por mensaje, así que su factura crece con el volumen de citas y con cuántos avisos envía por cada reserva. Dos recordatorios por cita en lugar de uno duplican esa línea, y suele decidirse sin pensarlo durante la configuración.

Cobrar con tarjeta o en línea lleva una comisión por operación que pertenece a la pasarela de pago, no al proveedor del software, aunque llegue por el mismo camino. El almacenamiento de imágenes e informes escaneados también puede medirse, de modo que una clínica dental o de radiología debería preguntar qué ocurre exactamente cuando supera la cuota incluida.

¿Cuánto cuesta marcharse?

El momento más barato para averiguar qué cuesta irse es antes de llegar, y casi nadie pregunta entonces. Tres cosas encarecen una salida: una permanencia que no se puede romper, una exportación de datos que se cobra o se entrega en un formato que nadie puede usar, y las semanas en que usted mantiene dos sistemas funcionando a la vez.

Los compromisos largos son normales en este mercado, y en varios países europeos el contrato a tres años es lo habitual más que la excepción. Un plazo largo no es malo por sí mismo, pero tiene que comprarle algo concreto: una tarifa más baja, un precio congelado o la puesta en marcha incluida. Si la respuesta a cómo recupera usted sus datos es vaga, eso ya es un hallazgo y debería cambiar su orden de preferencia entre proveedores.

La duración del contrato y qué la rompe

Tres datos deciden si el plazo es una permanencia razonable o una trampa: el preaviso, la fecha de renovación y si el contrato se renueva solo cuando nadie envía una carta. Los tres están escritos, y ninguno suele estar en la página de precios.

Falta el cuarto, que es el que casi nadie busca: qué ocurre si el proveedor sube el precio a mitad de plazo y si esa subida le da a usted derecho a salir sin penalización. Esa cláusula existe en algunos contratos y falta en otros, y es la que convierte un precio congelado en una promesa real. Una permanencia con revisión anual libre no es un precio fijo, aunque se lo hayan presentado así.

Sacar sus registros

Una exportación utilizable significa todos los pacientes, todas las citas, todas las facturas y todos los archivos adjuntos, en un formato que otro sistema pueda leer, entregados sin cargo y sin una demora que se mida en semanas. Cualquier cosa por debajo de eso es un candado, se llame como se llame en el contrato.

Pruébelo durante el periodo de prueba si puede: pida una exportación el tercer día de un piloto y mire qué llega y en cuánto tiempo. La propiedad de los datos y los formatos dan para un artículo entero, y esta sección es solo la cara económica de esa misma pregunta.

¿Cómo se comparan dos presupuestos que no son comparables?

Dos ofertas para la misma clínica llegan con formas distintas: una recurrente con la puesta en marcha incluida, otra recurrente más tres cargos únicos, una calculada por médico y otra por clínica. Tal y como están escritas no se pueden comparar, así que reescríbalas usted sobre una sola hoja con los mismos supuestos: su plantilla de hoy, su plantilla dentro de dos años, su migración, sus integraciones y una ventana de tres años.

Tres años es la ventana correcta porque sobrevive al primer descuento, incluye al menos una renovación y cubre una permanencia típica. Los comparativos publicados en Francia muestran a la misma clínica pagando totales muy distintos según la gama del proveedor, desde el más económico hasta el especializado, y en Alemania los totales a cinco años se separan por un múltiplo amplio entre un sistema básico, uno generalista y uno especializado. En los dos casos la diferencia no la marca el precio que aparece en el folleto, sino los módulos que se añaden y el mantenimiento. Conviene recordar además que no existe ningún baremo oficial ni de asociación sectorial en estos mercados, así que toda cifra publicada procede de un proveedor, de un blog cercano a uno o de una guía de compra agregada.

Monte la hoja de comparación

Una fila por concepto: software recurrente, configuración, migración, formación, cada integración, cada cargo por acción y la subida anual si la hay. Una columna por proveedor, tres columnas para los años uno a tres, y un total abajo. Nada más, y sobre todo nada de notas al pie que luego nadie relee.

Esa hoja se hace en una hora y es la hora más rentable de toda la compra, porque convierte una conversación de sensaciones en una resta. Cuando la tenga delante verá cosas que ninguna reunión le habría enseñado, empezando por qué proveedor le está cobrando el mismo trabajo dos veces con dos nombres distintos.

Pregunte lo que mueve el total

Vaya a lo que cambia la cifra: qué incluye el plan base y qué se cobra aparte, quién cuenta como usuario, qué dispara el siguiente escalón. Después, la parte que casi nadie pregunta: cuánto cuesta el segundo año, cuál es el preaviso y qué cuesta una exportación completa.

Si un proveedor se niega a poner por escrito el precio del segundo año, no lo descarte todavía, pero pida entonces un tope de subida anual dentro del contrato, aunque sea alto. Quien tampoco acepta eso le está diciendo que su precio de hoy es una oferta de entrada, y usted puede llevarlo a la hoja con esa casilla marcada como incógnita. Observe también quién contesta rápido: un proveedor que responde estas preguntas sin consultar a nadie ya ha hecho esto muchas veces.

Cuando el proveedor está en otro país

Los presupuestos internacionales llegan en la moneda del vendedor y a menudo sin el impuesto local, así que pregunte qué dirá exactamente la factura y si el importe queda fijado durante toda la permanencia o se mueve con el tipo de cambio. Una diferencia cambiaria sostenida durante tres años convierte la oferta barata en la cara sin que nadie haya cambiado de opinión.

Pregunte también dónde está el soporte y en qué horario, porque una clínica que abre antes de que abra la oficina del proveedor ha comprado un hueco de asistencia. Si el proveedor está fuera de su país, la parte legal de esto (dónde se guardan los datos, cómo se emiten sus facturas y qué reglas fiscales se aplican) la tratamos en un artículo aparte.

Preguntas que nos hacen

Estas son las dudas sobre precio que más nos llegan de clínicas que están decidiendo. Cada respuesta se sostiene sola, de modo que si usted ha bajado directamente hasta aquí sigue llevándose algo aplicable.

¿Cuánto tarda la puesta en marcha, y una implantación más larga cuesta más?

Una clínica de una sede sobre un sistema en la nube suele estar funcionando en 2 a 4 semanas, y en 4 a 8 semanas cuando se incluyen una migración real y la formación completa. Los grupos más grandes se mueven entre 6 y 12 semanas, y un proyecto multisede complejo puede llegar a 3 o 6 meses. Sí, más tiempo suele costar más, porque casi todo ese plazo es trabajo remunerado de alguien. La excepción es el retraso causado por su propio lado al no entregar los datos, que le cuesta en beneficio perdido y no en factura.

¿Recepción y auxiliares cuentan como usuarios de pago?

Depende enteramente del proveedor, y la definición que lo decide está desglosada más arriba, en el apartado sobre a quién considera usuario el contrato. Lo que allí no cabía es la otra mitad de la pregunta: si el personal a tiempo parcial y los suplentes pueden compartir una licencia. Un sí a eso vale más que un descuento del primer año, porque se aplica todos los meses mientras que el descuento se acaba. Pregunte también si dar de baja una licencia a mitad de contrato rebaja la factura o solo libera un hueco que usted ya pagó.

¿Qué suele venir en el plan base y qué se cobra aparte?

Citas, historia clínica y facturación básica están incluidas casi siempre. Lo que se cobra aparte con más frecuencia son las conexiones con laboratorio y equipos, la gestión con aseguradoras, la aplicación o el portal del paciente, el saldo de SMS y los informes avanzados. Pida la lista de lo que no entra en lugar de la lista de lo que sí: es más corta, más honesta y le ahorra tres correos.

¿En cuánto tiempo se paga solo el sistema?

En la encuesta española ya citada, una amplia mayoría de clínicas declaró recuperar la inversión en un año o menos, y una parte considerable de esas la recuperó en seis meses. Tómelo como indicativo y no como promesa, porque refleja un solo mercado y no consta el tamaño de la muestra. El retorno viene de menos ausencias a cita, menos tiempo al teléfono y facturas que dejan de olvidarse, de modo que llega antes en clínicas con mucho volumen de citas.

¿Podemos empezar con poco y añadir módulos después sin pagar dos veces?

Normalmente sí, y un sistema modular es la compra más segura para una clínica que todavía no tiene claros sus propios requisitos. Confirme dos cosas antes de firmar: que añadir un módulo más adelante cuesta lo mismo que comprarlo ahora, y que activarlo no obliga a un nuevo proyecto de implantación facturable. Si ambas respuestas son afirmativas y están por escrito, empezar pequeño no le penaliza.

¿Merece la pena alguna vez un compromiso largo?

Sí, cuando queda por escrito. Para que un plazo de tres años sea aceptable pida cuatro cosas en el contrato: la tarifa de los tres años, un tope a cualquier subida, la puesta en marcha incluida o descontada, y el derecho a salir sin penalización si el proveedor cambia el precio o incumple el servicio. Si no consigue las cuatro, renuncie al descuento y firme corto, sobre todo si todavía no sabe qué le va a pedir a un programa dentro de un año.

Qué hacer antes de firmar nada

El orden importa más que la lista. Primero el folio con sus cinco respuestas, después las llamadas, y las preguntas de salida antes de ordenar a los candidatos, nunca después de haber elegido. Mande el mismo folio a tres proveedores, no a seis, y pida a cada uno un total a tres años calculado contra él, con el primer año y los cargos únicos desglosados aparte.

Cuando lleguen las tres respuestas, páselas a una sola hoja, añada sus propias líneas para equipos, conectividad y las horas que su equipo perderá durante el cambio, y solo entonces compare. Ese orden es todo el método, y funciona igual de bien para una consulta de una sala que para un grupo con cuatro sedes.

El briefing que consigue presupuestos honestos

El folio cabe en siete datos: plantilla de hoy y dentro de dos años, número de sedes, citas al mes, especialidad, integraciones que hacen falta, de dónde sale la migración y la fecha en que quiere arrancar. Añada las dos o tres cosas que le harían cancelar, del tipo un idioma que falta, una regla fiscal concreta o un equipo que tiene que conectarse sí o sí.

Un proveedor que pone precio a esa página, en lugar de enviarle su tarifa estándar, es con el que conviene seguir hablando. Los que responden con un catálogo suelen responder igual después de firmar, cuando usted tenga un problema que no encaja en ninguna casilla.

Dónde encajamos nosotros

En Linkysoft desarrollamos y operamos Docmz, nuestro sistema de gestión de hospitales y clínicas, y presupuestamos contra el briefing anterior en lugar de contra una tarifa, porque el briefing es lo que determina el trabajo que hay que hacer. Puede ver cómo hemos resuelto proyectos parecidos en nuestros casos de éxito.

Si su clínica se parece a alguno de los tres tamaños de este artículo, dígalo en la primera línea, porque cambia lo que le preguntamos después. Y cuando quiera esa cifra calculada para su clínica y su mercado, mándenos el folio desde la página de contacto y se la ponemos por escrito, con el primer año desglosado y el total a tres años debajo.

Palabras clave: coste de un sistema de gestión de clínicasprecio software de clínicassoftware de gestión médica preciocuánto cuesta un software para clínicasmodelos de precio software clínicoprecio por usuario software de clínicascoste de implantación software clínicapresupuesto software de gestión de clínicassoftware para clínicas pequeñas precio

Lea más publicaciones excelentes de este mismo tema.