Salida de un empleado

La parte de seguridad del último día de un empleado, desde los accesos que se cierran en una hora hasta la contraseña que todos conocen.

También conocido como offboarding proceso de baja revocación de accesos

Definición

La salida de un empleado es todo lo que hace la empresa cuando alguien se marcha. Una mitad es humana, con el traspaso, la última nómina y la despedida. La otra mitad es seguridad, y es la que se olvida. Esa mitad es una lista de puertas, y alguien tiene que cerrarlas todas el mismo día.

Empiece por lo que debe apagarse en la primera hora. El correo, porque ahí llegan los mensajes para recuperar la contraseña de todos los demás sistemas. Después el programa principal del negocio. Después la caja. Después el acceso remoto. Después todo lo que toque datos de clientes o dinero. No espere a la última tarde si la salida es tensa, porque casi todo el daño ocurre en esas horas finales y no más adelante.

Luego están las cosas que nadie apunta. El móvil que lleva en el bolsillo aún tiene la aplicación del trabajo, y puede seguir con la sesión abierta. El portátil que está en su casa. La lista de clientes que se envió a su correo personal la primavera pasada para trabajar en el tren. La tableta de la furgoneta de reparto. Y la contraseña que conoce toda la oficina, porque esa no se apaga. Hay que cambiarla y decir la nueva al resto.

Escriba la lista una vez y reutilícela. Cada cuenta, quién la tiene a su cargo y quién la cierra cuando alguien se va. Veinte minutos hoy, cinco minutos en cada salida siguiente. Cuando Linkysoft construye una aplicación web para un negocio, un solo botón termina el acceso de una persona en todas partes y conserva sus registros antiguos, así que las facturas que emitió siguen llevando su nombre.

No borre. Desactive. Una cuenta borrada puede llevarse los pedidos del año pasado, y quizá necesite demostrar quién aprobó un pago. Linkysoft guarda el historial y se limita a cerrar la puerta. El otro asunto que planteamos son los aparatos personales, porque un móvil privado no es de la empresa y no se puede borrar sin más. Acordarlo por escrito al contratar, y no al salir, es el paso que casi todos se saltan, y es de lo primero que pregunta nuestro equipo de ciberseguridad.

Preguntas sobre Salida de un empleado

¿Qué hay que cerrar primero cuando alguien se va?
El correo, antes que nada. Ahí llegan los mensajes para recuperar la contraseña de los demás sistemas, así que un buzón abierto puede reabrir puertas ya cerradas. Después el programa principal, la caja y el acceso remoto.
¿Borramos la cuenta o basta con desactivarla?
Desactívela. Borrarla puede llevarse los pedidos y las aprobaciones del año pasado, y quizá tenga que demostrar quién autorizó un pago. Una cuenta desactivada guarda el historial y cierra el paso.
¿Y la aplicación de trabajo en un móvil personal?
Cierre la sesión de ese móvil desde su lado, algo que permiten los buenos sistemas, y quite a la persona de la lista de usuarios. No puede borrar un teléfono privado, así que acuerde al contratar qué pasa con los datos de trabajo.
¿De verdad hay que cambiar la contraseña compartida?
Sí, el mismo día. Una contraseña compartida no se le puede quitar a una sola persona. Cámbiela, avise a quienes aún la necesitan y aproveche para darle a cada uno su propio acceso.
¿Y si la persona se va enfadada?
Cierre los accesos antes de la conversación, no después. Que un responsable le acompañe en el traspaso y guarde una nota escrita de qué se cerró y cuándo. Protege igual al que se va que al negocio.

¿Sigue sin ver cómo se aplica esto a su proyecto?

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