Diseño y desarrollo de sitios web

¿Cuánto cuesta una web? Cifras reales y qué mueve el precio

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¿Cuánto cuesta una web? Cifras reales y qué mueve el precio

Por qué la misma web se presupuesta en 800 y en 40.000

Cuando alguien pide precio por "una web", las cifras que recibe pueden ir de 800 € a 40.000 € sin que ninguno de los dos presupuestos sea deshonesto. La razón es más simple de lo que parece: la palabra web cubre desde una sola pantalla con su teléfono y un formulario hasta un sistema de reservas o un portal donde sus clientes entran con usuario y contraseña. Comprador y vendedor están poniendo precio a dos cosas distintas sin darse cuenta, así que la conversación arranca torcida y suele terminar en un regateo que no ayuda a nadie.

Debajo de cualquier presupuesto, por largo que sea, solo hay tres variables: cuántas horas de trabajo cualificado entran en el proyecto, qué parte de esas horas se hace a medida en lugar de reutilizar algo ya construido, y quién carga con el riesgo si algo se rompe después del lanzamiento. Todo lo demás es la manera de contar esas tres cosas.

Aquí va a encontrar bandas de precio honestas, un presupuesto abierto línea a línea, los gastos recurrentes que casi nadie menciona en la primera reunión y una recomendación clara sobre cuándo conviene gastar menos. No necesita saber nada de tecnología, porque cada término se explica en el momento en que aparece. Las cifras salen de nuestro propio trabajo: en Linkysoft son los precios que presupuestamos y los precios que vemos presupuestar a otros, así que puede tomarlas como una referencia de mercado y no como una media inventada.

Las cinco bandas de precio y qué recibe de verdad en cada una

Casi todos los proyectos caen en una de estas cinco bandas. Los plazos que acompañan a cada cifra son los que manejamos cuando el cliente responde a tiempo, que es una condición importante y a la que volveremos más adelante.

  • Web de una sola página, de 600 a 1.500 €. Una pantalla con quién es usted, qué ofrece, unas cuantas fotos y un formulario de contacto. Lista en una o dos semanas.
  • Web de presentación de 5 a 8 páginas, de 1.800 a 4.500 €. Inicio, servicios, sobre nosotros, trabajos, blog y contacto. De tres a seis semanas.
  • Web de empresa con reservas, dos idiomas o conexión con un CRM, de 5.000 a 12.000 €. Un CRM es el programa donde vive su lista de clientes y las consultas que entran, y conectarlo con la web evita que alguien copie datos a mano cada día. De seis a diez semanas.
  • Tienda online, de 8.000 a 25.000 €. Catálogo, carrito, cobros, envíos, impuestos y la parte aburrida pero decisiva, que es qué ocurre exactamente cuando llega una devolución. De ocho a dieciséis semanas.
  • Aplicación web a medida o portal de clientes, de 25.000 a 80.000 €. Una aplicación web a medida es un programa al que su equipo o sus clientes entran con una cuenta, construido según su forma real de trabajar y no según la de nadie más. De cuatro a nueve meses.

La mayoría de las pymes que atendemos necesitan la segunda banda y, de vez en cuando, la tercera. Comprar por encima de su banda es la forma más habitual de tirar el dinero en este sector, porque se paga por funciones que nadie llegará a usar y después por un mantenimiento anual proporcional a esas mismas funciones. Si duda entre dos bandas, empiece por la de abajo y guarde presupuesto para crecer cuando el negocio se lo pida.

Precios típicos de la primera construcción por tipo de web
Precios típicos de la primera construcción, todo incluido. No son suelos ni techos, sino la franja donde cae la mayor parte de los proyectos que vemos.

Si su caso está en la banda de presentación o en la de empresa, el trabajo entra de lleno en lo que hacemos en diseño y desarrollo web. Si lo que describe se parece más a un portal con cuentas de usuario y reglas propias de su negocio, entonces hablamos de desarrollo de aplicaciones web, que es otro oficio, otro calendario y otro presupuesto.

Lo que de verdad mueve el precio, de mayor a menor

Ordenados por peso real sobre la factura, los factores son estos: el diseño a medida frente a una plantilla adaptada, el número de plantillas de página distintas y no el número de páginas, las conexiones con otros programas, los idiomas adicionales, el volumen de contenido, el nivel de seguridad que exige el negocio y, el que más sorprende a casi todo el mundo, la velocidad con la que el cliente toma decisiones.

Puestos en euros, los añadidos que más aparecen cuestan lo siguiente:

  • Un idioma más: entre un 15 % y un 25 % del coste de construcción, porque no se trata solo de traducir textos, también hay que duplicar menús, formularios, avisos legales y direcciones de página.
  • Reservas online: de 800 a 2.500 €, según si hay que respetar horarios, salas, profesionales o reglas de cancelación.
  • Pagos y proceso de compra: de 1.500 a 4.000 €.
  • Zona privada de clientes: de 2.500 a 6.000 €, porque entran contraseñas, permisos y datos personales que hay que proteger.
  • Conexión en vivo con su programa de contabilidad o su CRM: de 1.500 a 5.000 €, y aproximadamente el doble cuando el otro programa no tiene una API documentada. Una API es la puerta ordenada que un programa deja abierta para que otros le pidan o le envíen datos, y cuando esa puerta no existe hay que inventar un rodeo, que siempre sale más caro y se rompe más a menudo.

La velocidad de decisión merece un párrafo propio porque es un coste real aunque no aparezca en ninguna línea del presupuesto. Cada ronda de aprobación adicional añade de tres a cinco días laborables al calendario, y el tiempo dentro de un proyecto es dinero dentro del proyecto: el equipo se para, retoma, recuerda dónde estaba y vuelve a arrancar. Dos rondas de aprobación de más suman entre seis y diez días laborables, es decir, entre semana y media y dos semanas añadidas a una web de presentación planificada para cinco.

La seguridad y las funciones de inteligencia artificial se presupuestan como líneas propias, nunca como regalos. Endurecer un sitio que guarda datos de clientes, revisar permisos y dejar copias de seguridad probadas es trabajo de ciberseguridad con horas medibles, igual que lo es montar un buscador inteligente o un asistente que responde consultas con sistemas de inteligencia artificial. Si quiere ver ese lado con más detalle, en el blog tenemos material sobre seguridad escrito con el mismo criterio que este artículo.

La trampa del número de páginas: veinte no cuestan el doble que diez

Una plantilla, en este contexto, es una maqueta reutilizable que comparten muchas páginas. Piense en una tienda: todas las fichas de producto se ven igual aunque cada una muestre un artículo distinto, porque detrás hay una sola plantilla de ficha. Diseñar y construir esa plantilla cuesta trabajo de verdad; añadir la página número cuarenta que la reutiliza, casi ninguno.

La aritmética que usamos al presupuestar es esta: las cinco primeras plantillas absorben en torno al 60 % del esfuerzo de diseño y construcción; una página más que reutiliza una plantilla existente son de 1 a 3 horas, es decir, unos 50 a 250 €; y un tipo de página completamente nuevo son de 6 a 12 horas, unos 400 a 1.200 €.

Haga la cuenta con esos números y verá algo que sorprende a mucha gente: veinte páginas montadas sobre seis plantillas salen más baratas que doce páginas que necesitan doce maquetas distintas, aunque el segundo sitio tenga bastantes menos páginas. Por eso, cuando alguien pregunta cuánto cuesta una web de veinte páginas, cualquier cifra que se dé es una adivinanza hasta saber cuántos tipos de página hay dentro.

La instrucción práctica es sencilla y es la hora mejor invertida de todo el proceso: llegue a la reunión de presupuesto con la lista de páginas escrita y agrupada por tipo. Una hoja que diga "inicio, 8 páginas de servicio iguales entre sí, 12 fichas de equipo iguales entre sí, blog y contacto" convierte una conversación difusa en un precio cerrado en la misma reunión.

El contenido es el coste que casi nadie mete en el presupuesto

Un sitio de veinte páginas necesita entre 8.000 y 12.000 palabras. Redactarlas cuesta de 60 a 200 € por página según lo técnico que sea el tema; media jornada de fotografía profesional va de 300 a 800 €; y cargar productos en una tienda sale a entre 1 y 3 € por artículo, o entre 2 y 5 minutos del tiempo de alguien de su equipo por cada uno. Con mil referencias, eso son entre 33 y 83 horas de trabajo que alguien tiene que hacer sí o sí.

Y aquí va la advertencia honesta, la que rara vez se dice en la primera reunión: el contenido es, con diferencia, el motivo más común por el que un proyecto de seis semanas se convierte en uno de cinco meses. En nuestra experiencia, unas seis de cada diez entregas que se retrasan están esperando textos y fotografías, no programación.

Hay tres salidas y las tres son legítimas. Puede escribirlo usted mismo sobre una plantilla de textos que le entregamos, lo que sale gratis pero avanza despacio porque compite con su trabajo diario. Puede encargarlo y pagarlo, que es previsible y rápido. O puede salir con menos páginas y añadir el resto cuando el sitio ya esté trayendo consultas, que suele ser la mejor decisión para una empresa pequeña. Si esos textos van a ir acompañados de campañas y de visibilidad en buscadores, lo sensato es planificarlo todo junto desde el principio, que es como lo tratamos en marketing digital.

Plantilla, plantilla adaptada o diseño desde cero

Son tres caminos con tres precios muy distintos, y mezclarlos es el origen de la mitad de los malentendidos sobre presupuestos:

  • Plantilla comprada tal cual: de 50 a 200 €, más el trabajo de adaptarla, que es donde está el coste real.
  • Plantilla bien adaptada y vestida con su marca: de 1.500 a 4.000 € en total, ya lista para publicar.
  • Diseño desde cero: de 4.000 a 15.000 € solo por el trabajo de diseño, antes de que se construya nada.

¿Qué compra realmente el diseño a medida? Un sitio ordenado según su forma de vender y no según la forma de vender que imaginó el autor de la plantilla. Eso pesa mucho cuando la web es su canal principal de ventas, y pesa bastante poco cuando la web es la tarjeta de visita que la gente mira después de llamarle por teléfono.

También cuesta algo que no es dinero: de tres a seis semanas más de calendario y varias rondas de opiniones que solo puede dar usted, porque nadie de fuera conoce su negocio lo suficiente. Por eso, si su empresa recibe menos de unas diez consultas por semana y no tiene un manual de marca estricto, la plantilla adaptada es la respuesta correcta, y así se lo decimos a los clientes cuando nos lo preguntan, aunque la otra opción facturase más. Puede ver cómo abordamos el diseño en otros artículos del blog.

Lea el presupuesto línea a línea: dónde va el dinero de verdad

Tomemos un proyecto típico de 8.000 € y repartámoslo como se reparte en la práctica: alrededor de un 10 % en descubrimiento y planificación, un 25 % en diseño, un 35 % en construcción e integraciones, un 15 % en montaje de contenido y un 15 % en pruebas, accesibilidad y lanzamiento, donde accesibilidad significa que una persona con poca visión, o que recorre la página con el teclado en lugar del ratón, pueda usar la web sin ayuda de nadie.

Reparto de un presupuesto típico de 8.000 €
Reparto habitual de un presupuesto de 8.000 €, desde la primera reunión de planificación hasta el día del lanzamiento.

Las dos líneas que más clientes piden borrar son justamente la primera y la última. El descubrimiento es la fase en la que se decide qué páginas hay, qué hace cada una y qué se conecta con qué, así que sin ella se construye a ciegas y se rehace después, lo que sale al doble. Las pruebas son las que garantizan que el formulario llega a su correo, que la tienda cobra bien y que el sitio se ve y se usa en un móvil viejo, en un navegador que usted no utiliza y con un lector de pantalla, que es el programa que lee la página en voz alta a una persona ciega. Borrar esas dos líneas es exactamente el punto donde los proyectos se tuercen y acaban pagándose dos veces.

Estas son las señales de alarma en un presupuesto que recibe: no hay lista de páginas; no se nombran las integraciones concretas, una por una; pone "SEO incluido", es decir, posicionamiento en buscadores, sin definir qué incluye; no hay lista de navegadores y dispositivos cubiertos; no se menciona el alojamiento; y no hay ninguna ventana de soporte después del lanzamiento.

Nosotros escribimos los presupuestos justo al revés de eso: lista de páginas con nombre y apellidos, integraciones nombradas una a una, alcance cerrado y precio por plantilla adicional escrito desde el primer día, de modo que si a mitad de camino aparece un tipo de página nuevo, el cliente sabe lo que cuesta antes de pedirlo y un cambio nunca se convierte en una discusión. Es la parte menos vistosa del trabajo de Linkysoft y la que más disgustos ahorra a las dos partes.

La factura que llega cada año después del lanzamiento

Nada de esto termina el día que el sitio se publica, así que conviene tener los números anuales sobre la mesa antes de firmar nada:

  • Alojamiento: de 5 a 50 € al mes para un sitio pequeño y de 40 a 200 € al mes para una tienda con tráfico de verdad.
  • Dominio: de 10 a 40 € al año, según la extensión.
  • Certificado SSL: es el candado que cifra lo que sus visitantes escriben, y hoy suele ser gratuito.
  • Mantenimiento: de 50 a 300 € al mes, o dicho de otra forma, entre un 15 % y un 20 % del coste de construcción cada año. Una web de 8.000 € cuesta, por tanto, entre 1.200 y 1.600 € anuales mantenerla sana y al día.

Ese dinero paga cosas concretas: actualizaciones del software, copias de seguridad que alguien comprueba de vez en cuando, vigilancia de caídas, pequeños cambios de contenido y los parches de seguridad que evitan que una mañana su web amanezca mostrando contenido ajeno. Cuando el sitio guarda fichas de clientes o cobra dinero, esa vigilancia deja de ser opcional y entra de lleno en el terreno de la ciberseguridad. Si quiere ver la parte de infraestructura con más calma, hemos escrito sobre hosting y sobre el mantenimiento del día a día.

Y el cierre honesto de este apartado: una web que nadie mantiene sale más barata el primer año y bastante más cara el tercero, porque el software envejece, las conexiones con otros programas dejan de funcionar y al final hay que rehacerla entera. Una reconstrucción siempre cuesta más que el mantenimiento que la habría evitado.

Precio cerrado, tarifa diaria o cuota mensual: cuál le protege

Hay tres formas de contratar y cada una protege a alguien distinto, así que merece la pena entenderlas antes de elegir:

  • Precio cerrado. Es la más segura para quien compra e incluye un margen de riesgo del 10 % al 20 % que usted paga sin verlo, y está bien que sea así. Solo funciona si el alcance está escrito con detalle, porque un precio cerrado sobre un alcance difuso no es una protección, es una discusión aplazada.
  • Tarifa por día o por horas. De 300 a 900 € al día según el perfil y el país. Sale más barata cuando el alcance es de verdad desconocido, y necesita un tope de gasto semanal por escrito para que no se le vaya de las manos.
  • Cuota mensual después del lanzamiento. De 500 a 3.000 € al mes de mejora continua. Tiene sentido cuando el sitio gana dinero y cada mejora se paga sola, no cuando el sitio es una tarjeta de visita que cambia dos veces al año.

Conviene conocer también las costumbres de pago del sector: una entrada del 30 % al 50 %, un calendario de 40/30/30 o de 50/50 según el tamaño del proyecto, y un dato que evita sorpresas en la última factura, que los cambios pedidos a mitad de construcción suelen añadir entre un 10 % y un 30 % al total, salvo que la lista de páginas se cerrara antes de empezar.

Cuándo la opción barata es de verdad la acertada

Hay situaciones en las que gastar poco es la decisión inteligente y no la resignada: está probando una idea nueva y todavía no sabe si el mercado responde; tiene un negocio de un solo servicio que vive del boca a boca; regenta una tienda cuyos clientes compran por teléfono o en el mostrador; o su cuello de botella real no es la web sino que casi nadie sabe que existe.

La ruta barata, en números: una plantilla adaptada sobre tres páginas más alojamiento puede estar publicada por entre 1.500 y 1.800 € todo incluido, y después entre 15 y 30 € al mes. Tres páginas bien hechas superan a veinte páginas mal hechas siempre, sin excepción, porque el visitante no cuenta las páginas del menú, sino que busca en unos segundos qué hace usted, dónde está y cómo ponerse en contacto.

Cuando el dinero rinde más en otro sitio lo decimos con todas las letras: a veces esos 3.000 € de diferencia rinden mucho mejor en un reportaje fotográfico decente, en una primera campaña de anuncios o simplemente en contestar las consultas el mismo día en lugar de a los tres días.

Y ahora la línea a partir de la cual lo barato se convierte en un error caro. En el momento en que cobra pagos, guarda fichas de clientes, trabaja en un sector regulado o la web es su principal canal de ventas, el ahorro se paga con creces. Haga la cuenta con una tienda: 5.000 visitas al mes que compran en un 1,5 % de los casos con un pedido medio de 60 € facturan 4.500 € al mes, y subir esa conversión al 2 % lleva la cifra a 6.000 €. Esos 1.500 € más cada mes devuelven una reconstrucción de 6.000 € en unos cuatro meses, y a partir de ahí lo que llega es beneficio.

Tres presupuestos reales y qué haríamos con cada uno

Presupuesto de 2.500 €

Plantilla adaptada a su marca sobre seis páginas, sus propias fotografías, formulario de consulta y analítica básica para saber cuánta gente entra y de dónde viene. En marcha en unas cuatro semanas, reservando 300 € para el primer año de alojamiento y el dominio, que es el error de cálculo más frecuente en este nivel.

Presupuesto de 9.000 €

Diseño a medida sobre seis plantillas, un flujo de reserva o de solicitud de presupuesto, dos idiomas y conexión con su CRM. De ocho a diez semanas, guardando 1.200 € para el mantenimiento del primer año y para una primera prueba de publicidad, porque una web sin visitas no demuestra nada ni permite mejorar nada.

Presupuesto de 30.000 €

Una tienda o un portal de clientes con cuentas, cobros y enlace con contabilidad. De cuatro a seis meses, y lo partiríamos a propósito en dos entregas para que la primera empiece a generar ingresos antes de que la segunda esté terminada.

Si lo que tiene en la cabeza es en realidad una aplicación para el móvil y no un sitio web, el cálculo cambia por completo y conviene plantearlo desde el principio como desarrollo de aplicaciones móviles. Y si prefiere ver trabajo comparable al suyo antes de decidir nada, nuestros casos de éxito son mejor punto de partida que cualquier lista de precios.

En Linkysoft preferimos dar un número que se sostenga a dar el número que el cliente quiere oír, así que si ya tiene una lista de páginas, aunque esté escrita a mano en una servilleta, escríbanos desde contacto y le devolvemos una estimación línea a línea en lugar de una cifra sacada del aire.

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