Inicio de sesión biométrico

El inicio de sesión biométrico te abre una aplicación con la huella o la cara en lugar de un código, porque la comprobación la hace el propio móvil.

También conocido como acceso con huella reconocimiento facial autenticación biométrica

Definición

El inicio de sesión biométrico es cuando una aplicación se abre porque reconoce tu huella o tu cara, en lugar de pedirte que escribas algo. Tu móvil ya lo hace en la pantalla de bloqueo, así que una aplicación bien hecha puede aprovechar esa misma comprobación. Por eso una nómina, la ficha de un paciente o el saldo de una cuenta se abren con un gesto en vez de una clave.

Lo que sorprende a la gente es dónde vive la huella, porque nunca sale de tu teléfono. No se envía a la empresa que hizo la aplicación y tampoco se guarda en su servidor. El móvil conserva un patrón matemático dentro de un chip protegido, de modo que a la aplicación solo le llega un sí o un no. Por eso un robo de datos en esa empresa no puede entregar tu huella a nadie, ya que la empresa nunca la tuvo.

Frente a un PIN de cuatro cifras esto es más seguro y más rápido. Solo existen diez mil combinaciones, y casi todo el mundo elige una fecha de nacimiento. Una comprobación de cara tarda menos de un segundo, así que no hay nada que olvidar ni nada que apuntar detrás de una tarjeta. Tampoco queda nada que alguien pueda leer por encima de tu hombro mientras espera en el mostrador. Los empleados dejan además de prestarse claves en cuanto el teléfono sabe quién lo usa. Esa es la razón callada por la que muchos jefes lo piden.

Ahora el límite honesto, que es que el inicio de sesión biométrico protege el teléfono que tienes en la mano y no la cuenta que hay detrás. Si tu contraseña se robó del servidor de una empresa en una filtración antigua, el delincuente entra sin más desde su propio portátil. Tu huella no aparece en esa historia. Por eso Linkysoft trata la lectura de la cara como una comodidad puesta sobre una contraseña fuerte y un segundo código, nunca como un sustituto. El servidor recibe después su propia revisión dentro de un proyecto de ciberseguridad, porque ahí es donde ocurriría el robo de verdad.

Hay dos preguntas prácticas que conviene hacerle a un proveedor antes de firmar. ¿Qué pasa cuando el dedo no se reconoce, con la mano mojada o en una mañana fría? ¿Y qué pasa si la cara de un compañero ya está registrada en el mismo móvil? Una buena respuesta menciona una vuelta por la contraseña y una comprobación nueva antes de algo delicado, como enviar dinero. Linkysoft deja ese respaldo en cada aplicación móvil que entrega, porque el día que el dedo falla es justo el día que importa.

Preguntas sobre Inicio de sesión biométrico

¿La aplicación guarda mi huella?
No. El patrón se queda en un chip protegido de tu móvil. La aplicación pide al teléfono que compruebe y solo recibe un sí o un no, así que no hay nada que robar en el servidor de la empresa.
¿Es la huella más segura que una contraseña?
Para el teléfono que tienes en la mano, sí, porque no hay nada que adivinar ni que mirar por encima del hombro. No sirve si tu contraseña se robó de un servidor, así que conserva las dos.
¿Qué pasa si la huella no funciona?
Tiene que haber una segunda entrada, casi siempre una contraseña o un código. La mano mojada, un dedo con un corte o una mañana fría fallan lo bastante como para dejar fuera a clientes reales.
¿Puede alguien abrir mi aplicación con mi cara mientras duermo?
Los móviles nuevos buscan ojos abiertos y atención, así que es difícil. Los aparatos baratos son más débiles, por eso una transferencia debería pedir siempre una confirmación más.
¿Puede el personal usarla en un móvil compartido?
Varias personas pueden registrar cara o dedo en el mismo aparato, así que cualquiera de ellas podrá abrir la aplicación. Dale una cuenta propia a cada persona y pide la contraseña cuando el móvil cambie de manos.

¿Sigue sin ver cómo se aplica esto a su proyecto?

Cuéntenos qué está construyendo y le responderemos en lenguaje claro.